La vida en el ashram era lenta y sencilla

2986_188204420586_1856780_n-2.jpg

La vida en el ashram era mucho más lenta y sencilla de lo que jamás había experimentado. 

Vivía junto al Río Ganges, en Santosh Puri Ashram, a las afueras de Haridwar.

No tenía teléfono, nadie me conocía, la mitad del día era en silencio. Compartía el cuarto con otras chicas (lo cual me encantaba porque me daba miedo dormir sola). Comenzabamos a las 5 de la mañana con una ceremonia de fuego, meditación y mantras. 

Desayuno, yoga, más meditación y servicio. El servicio podía ser desde cuidar a las vacas, ayudar con la comida o limpiar.

Comíamos en silencio y sentados en el piso. 

En la tarde más yoga y meditación y a veces había clases para estudiar los Shiva Sutras, el Bhagavad Gitta, Ayurveda o aprender a pintar mandalas.

En los ratos libres aprovechaba para ir al Río Ganges. ¡Por primera vez comprendí que un río puede ser mágico y sagrado!


Siempre trataba de pasar tiempo con los Sadhus (yoguis renunciantes que viven por montañas, cuevas, ríos y completamente dedicados al camino espiritual). Me parecía increíble conocer a gente que vivía básicamente con nada y que al mismo tiempo emanaban muchísimo poder y dignidad. 

Viviendo así comencé a observar lo poco que sabía estar conmigo misma. Empecé a ver como siempre buscamos una distracción, algo que hacer, comprar, lograr.

¡Me di cuenta que me daba miedo estar conmigo!

10398468_142339990586_139623_n-2.jpg

Empecé a observar cómo este gran poder que veía en los Sadhus venía de que podían estar con ellos mismos, sin necesitar nada más. Su paz y seguridad iba más allá de las circunstancias externas. 

Conforme pasaba el tiempo también comencé a cuestionarme ¿cómo es posible que si no puedo estar conmigo misma pueda construir relaciones, acciones, trabajo o cualquier otra cosa desde un espacio de amor y claridad? 

Me di cuenta que iba a tener que profundizar mucho más en mi. 

Quería ver quién era sin máscaras y distracciones. 

Y así decidí que haría algo que me aterraba: un retiro de Vipassana. 

Muy pronto pasaría 10 días en silencio meditando 10 horas al día. Sin leer, sin hacer yoga, sin escuchar música. 

Pero primero, haría una parada en Goa. El lugar más salvaje que he conocido.

IMG_7835-2.jpg
Regina MarcoComment