Una piel radiante

Uno de mis mayores sufrimientos en esta vida ha sido mi piel. 

Durante diez años padecí de un acné terrible. Intenté de todo: dermatólogos, productos carísimos, baratísimos, pasta de dientes en los granos, cremas de La Mer, faciales, lavarme la cara tres veces al día, no lavarme la cara... ¡uff! Nada funcionaba. Me sentía súper insegura y vivía detrás de maquillajes y correctores. 

La verdad es que yo ya había perdido esperanzas de tener una piel que amara, estaba lista para conformarme simplemente con que mi cara no pareciera las montañas de los Himalayas. 

Fue hasta que transformé mi alimentación y desintoxiqué mi cuerpo que empecé a disfrutar de una transformación en piel; no hubo atajos ni trucos mágicos que a mi me funcionaran. ¡Es más! Una de las razones que me llevaron a estudiar nutrición es que estaba desesperada por transformar mi piel. 

¡Y lo logré! 

Hoy disfruto de una piel sana que irradia belleza desde adentro. Y aunque ya tengo algunas arruguitas (tengo 32 años y una vida bien vivida), mi siento completamente cómoda en mi piel y no tengo problema en salir sin una gota de maquillaje. 

Nuestra piel es un órgano y no me queda duda que es un reflejo de lo que está pasando en el interior de nuestro cuerpo. 

Hace algún tiempo conocí a las chicas de Kiraso, una línea funcional de productos naturales para la piel. ¡Me encantó su forma de complementar la nutrición interna y externa para lograr una piel radiante! Y amo sus productos. Les pedí que nos compartieran algunos consejos y esto es lo que Ishtar Mobarak, cosmiatra funcional nos recomienda: 


Existen miles de trucos, recetas y herramientas de las cuales nos podemos valer para mejorar nuestra apariencia. El problema con la inmensa mayoría es que no van encaminados a establecer las condiciones necesarias para propiciar una piel sana y hermosa. La industria de la belleza está enfocada en productos remedio que no atacan la causa y que solo cubren los defectos. Si buscamos lucir realmente radiantes, tenemos que ver más allá y optar por un modelo holístico en donde los factores internos y externos entren en consideración. Aquí te compartimos unos consejos que sentarán las bases de una verdadera salud cutánea.

 

Hidrátate

El agua es el principal componente químico del cuerpo, somos 2/3 partes agua. Un adulto está compuesto en promedio de un 57 a 60% de agua, mientras que un recién nacido tiene 79%. El agua representa el medio en donde se llevan a cabo reacciones químicas, se transportan nutrientes y se eliminan desechos y toxinas entre muchas otras funciones. Diariamente perdemos entre 1-2 litros de agua,  por eso es vital reponerla si buscamos mantener el equilibrio en nuestro organismo. Una fórmula muy sencilla para calcular la cantidad de agua que necesitas es multiplicar tu peso por 0.033. Lo más importante es escuchar a tu cuerpo, si tienes sed o tu orina luce muy turbia incrementa tu ingesta de agua. La mejor agua es aquella que ha sido purificada pero que mantenga su contenido de minerales y oligoelementos ya que proporcionan un medio alcalino. Recuerda que las frutas y verduras contienen 80-90% de agua y consumirlas nos ayuda a incrementar nuestro nivel de hidratación.  Externamente, busca cosméticos que utilicen agua de manantial, agua tratada con ósmosis inversa y/o sábila. Ésta ultima es un excelente medio de transporte de sustancias además de ser rica en muchos nutrientes, especialmente los mucopolisacáridos que son azúcares presentes en la matriz extracelular de la dermis y que hidratan y mantienen en buen estado a las fibras de colágeno y elastina.

 

Desinflámate

Absolutamente todas las enfermedades y desequilibrios de la piel ya sea el acné, el envejecimiento prematuro, la rosácea, las hiperpigmentaciones, etc. tienen como base la inflamación. Por ese tiene sentido tratar de eliminar en la manera de lo posible todo aquello que nos inflama tanto de manera interna como externa. El gluten, los lácteos, los azúcares refinados, las grasas trans así como todos los alimentos procesados promueven procesos inflamatorios en el cuerpo. Es posible que existan otros alimentos, incluso sanos, que produzcan una reacción. En estos casos es recomendable realizar una dieta de eliminación o invertir en un análisis de intolerancias alimenticias para identificar a los agresores. Desafortunadamente, y por otra parte, estamos siendo bombardeados de toxinas y los cosméticos no son la excepción. De los 10,500 ingredientes aprobados por la industria cosmética en EE.UU, solo el 11% ha sido evaluado para comprobar su seguridad (1). Basándonos en estas estadísticas, no es de extrañarse que con frecuencia encontremos alérgenos, cancerígenos, disruptores endócrinos, petroquímicos e impurezas como la 1,4 dioxina, el formaldehído y las nitrosaminas en productos de cuidado personal. La mejor manera de protegernos contra estos agentes inflamatorios tópicos es utilizar cosméticos que hayan sido elaborados bajo las estrictas normas europeas y/o que cuenten con una certificación natural/orgánica.

 

EQUILIBRA TU PH

De acuerdo al Dr. Robert Young, nuestro medio interno necesita de un pH de aproximadamente 7.4 para funcionar óptimamente. Para preservar este equilibrio es importante que nuestra alimentación consista en un 80% de alimentos alcalinizantes como las frutas y verduras. Todo aquello que acidifique ya sea el alcohol, café, la mayoría de los cereales/leguminosas y los alimentos derivados de animales deben consumirse con moderación. Irónicamente, nuestro pH cutáneo debe mantenerse moderadamente ácido (pH 4.7; 2) para prevenir la proliferación de microorganismos, apoyar a la microbiota normal (flora), mantener los niveles adecuados de humectación y protegernos contra los agresores ambientales. De hecho, se ha comprobado que hay una correlación entre la presencia de patógenos, eczema, signos del envejecimiento, etc. y el pH alcalino (3,4).  Nuestra estrategia para evitar estos problemas es por medio de fórmulas cosméticas que tengan un pH entre 4.5-5, ya que estas favorecen las funciones normales de la piel.  

 

COMBATE EL ESTRÉS

Es el que se genera cuando las exigencias de nuestra vida cotidiana producen una carga que sobrepasa nuestra capacidad para afrontarla y esto se ve reflejado en un efecto fisiológico y/psicológico adverso. El daño se da principalmente a nivel de nuestras glándulas suprarrenales y se puede presentar en forma de acné, envejecimiento prematuro, erupciones, ojeras y hasta cansancio extremo. Es importante que trates de incorporar prácticas que te permitan controlar el distrés como pueden ser el yoga, técnicas de relajación/respiración, tomarte descansos de 5 minutos en el trabajo, salir a caminar, realizar algún deporte/disciplina, dormir la siesta, meditar, etc. Existen especies adaptógenas que nos proporcionan el mismo beneficio, entre las más recomendadas están: la ashwagandha, los distintos tipos de ginseng, la guaraná, la rhodiola, la ganoderma y la schisandra*.

 

Quélate

Los metales pesados como el plomo, arsénico, talio, cadmio, cobalto, níquel, etc. los encontramos en el aire que respiramos, los ríos, los océanos, el campo, inclusive nuestros cosméticos (5). Tienen un efecto acumulativo y sumamente dañino en todo el organismo y, por desgracia, muchas veces no podemos evitar ser expuestos a ellos. Afortunadamen-te, existen agentes quelantes o secuestrantes que “atrapan” los metales, evitan que ejerzan un efecto nocivo y facilitan su eliminación. Entre los más naturales tenemos a la vitamina B12 (metilcobalamina), la clorofila (chlorella, cilantro), la pectina (manzana, betabel), el azufre (ajo, cebolla), los aminoácidos (nueces, carnes magras) y el carbón activado (6)*. En lo que a la piel se refiere, busca cosméticos que contengan extractos cítricos, de hoja de olivo, de tés verde y blanco, de uvas, de ginseng y los conservadores multifuncionales ácido fítico, gluconato de calcio y la gluconolactona para contrarrestar los efectos de la contaminación que es una de las mayores fuentes de metales pesados.

 

 

Estas recomendaciones no son una moda ni mucho menos una píldora mágica, sino un estilo de vida en el que notarás como día a día ese brillo único propio de la salud se ve reflejado en la mejor carta de presentación que existe: tu piel.

  Ishtar Mobarak

Cosmiatra Funcional

* No olvides consultar a tu médico o nutriólogo antes de tomar cualquier suplemento o tratamiento por más natural que éste sea.

  

Referencias:

1)     http://www.ewg.org/news/testimony-official-correspondence/fda-warns-cosmetics-industry-follow-law-untested-ingredients

2)    Source: Lambers H, et al. Natural skin surface pH is on average below 5, which is beneficial for its resident flora. Int J Cosmet Sci. 2006. 28(5):359-70.

3)    Saba M. A, Yosipovitch G. Skin pH: From Basic Science to Basic Skin Care. Acta Derm Venereol 2013; 93: 261–267.

4)     Yosipovitch G, Hu J. The importance of skin pH. Skin & aging 2003; 11(3):88-93. Copyright 2003 HMP Communications.

5)    http://environmentaldefence.ca/reports/heavy-metal-hazard-health-risks-hidden-heavy-metals-in-face-makeup

6) http://www.naturalnews.com/